El CEO de Cementos Portland Valderrivas, Pedro Carranza, garantizó ayer el futuro de su única planta en suelo andaluz, la ubicada en Alcalá de Guadaíra, durante su intervención en el desayuno coloquio que organizó la Asociación de Directivos de Andalucía, Ceuta y Melilla (Adacem) en el Caixaforum Sevilla.

Carranza, quien estuvo acompañado por el presidente de Adacem, Luis Miguel Martín Rubio, y el director general de la Fundación Laboral Andaluza del Cemento y el Medio Ambiente (Flacema), Manuel Parejo, aseguró que «el futuro de la planta de Alcalá está garantizado porque es competitiva, eficiente y está ubicada en una zona que está creciendo por encima de la media como es Andalucía». Al respecto, Carranza sentenció: «Es una de nuestras mejores plantas y es una planta que está para quedarse».

Placas solares

Otras alternativas energéticas que está explorando Portland para su factoría sevillana son, por un lado, la compra de energía a largo plazo que proceda de generación renovable y la instalación de placas solares en la cementera, aunque son posibilidades que están todavía «muy verdes», según ha señalado Pedro Carranza. En este contexto, el máximo ejecutivo de la cementera ha aconsejado al Gobierno andaluz que, «si quiere dar un impulso a la industria, lo primero que tiene que hacer es proteger la que ya existe antes de pensar en atraer a nuevas compañías».

Un hombre de Slim

El consejero delegado de Portland Valderrivas es un mexicano con larga trayectoria en el sector que, después de jubilado en su país, volvió en 2017 a la vida activa en España para pilotar Portland Valderribas. Llegó de la mano de Carlos Slim, principal accionista de FCC, la constructora dueña de Cementos Portland Valderribas, que desembarcó en la compañía española en el año 2014, cuando atravesaba una delicada situación financiera debido a la crisis del ladrillo, con una deuda acumulada de 5.000 millones de euros. A cierre de este año, la cementera, que partía, a su vez, de una deuda de 2.200 millones, prevé que este apalancamiento haya bajado hasta 300 millones de euros, resultado de amortizaciones anuales de 40 millones, una estrategia que ha vuelto a situar a Portland Valderrivas «en una posición má sana y competitiva», según ha destacado Carranza. «Mi función ha sido dar estabilidad al entorno laboral, que estaba muy desgastado por la crisis, y dar cierto nivel de estructura y orden; pero hemos salido adelante gracias a la labor de todo el equipo y, obviamente, con alguien detrás que tiene el dinero suficiente para apoyar», ha señalado el consejero delegado.