Francisco Galnares, presidente y director general de Syrsa Automoción, un grupo con 51 instalaciones y una facturación anual de 265 millones de euros anuales, ha declarado sobre los cambios del Gobierno central en cuanto a los impuestos que gravarán a los coches diésel que las ventas en los concesionarios «llevan ya seis meses descendiendo, principalmente porque los clientes están desconcertados y no tienen claro qué tipo de coche deben comprar». Asimismo, ha adelantado Galnares que la rentabilidad de los concesionarios ha caído al 1% de las ventas totales, lo que augura una concentración en el sector.

Syrsa Automoción es una empresa que tiene sus raíces en la compañía que creó Manuel Galnares Fernández en 1961. En 2004, Syrsa y Entrassa (filial de Renault) crean Syrsa Automoción, Despues de 14 años siendo socios, en 2018 Syrsa compró a Entrassa su parte accionarial (algo menos del 30%) y las instalaciones de Su Eminencia donde estaba de alquiler.

El pasado año, la empresa vendió un total de 12.786 vehículos nuevos y 6.320 usados. Su plantilla alcanza las 470 personas, aunque genera otros 550 puestos de trabajo indirectos entre proveedores y la red de agencias exclusiva. Actualmente cuenta con 51 instalaciones en Sevilla, Huelva y Almería, 27 de ellas propias. En sus concesionarios se venden vehículos de Renault, Mazda, Suzuki, Hyundai, Alfa Romero, Jeep, Dacia o Nissan.

Vaivenes del Gobierno central

Galnares ha lamentado que tras seis años de crecimiento de las ventas, los nubarrones han ensombrecido su horizonte. Entre los concesionarios, que facturan anualmente en España 32.145 millones de euros, lo que suponen el 3,2% del PIB, hay preocupación -dice Galnares- «porque en 2018, el 45% de los concesionarios ganó antes de impuestos menos de un 1% de su facturación. Y eso en un año que fue magnífico en ventas y tras seis años de crecimiento».

«Las ventas de vehículos llevan ya seis meses descendiendo en España, principalmente porque los clientes están desconcertados y no tienen claro qué tipo de coche se deben comprar» después de la entrada en vigor de las etiquetas ecológicas y la marcha atrás que ha dado el Gobierno de Pedro Sánchez respecto a su intención de prohibir los coches diésel en 2020, indica el director general de Syrsa Automoción.

A partir de 2021, la media de los coches que cada marca venda no podrá superar los 95 gramos de CO2 por kilómetro. En 2025, el recorte será de un 15% adicional; y en 2030, del 37,5%. El Gobierno quiere que lleguemos en 2030 al 40%, y ha presentado un anteproyecto de Ley de Cambio Climático que pretende vetar la venta de coches «con emisiones directas de CO2 (diésel, gasolina e híbridos) a partir de 2040. «Las exigencias que ponen a los fabricantes sobre las emisiones de CO2 son cada vez más duras. Deben cumplir unas emisiones medidas para la gama que venden en Europa y si no, serán sancionados de aquí a 2020 si no cumplen. A los fabricantes no les queda, por tanto más remedio que electrificar la gama», manifiesta Galnares.

Los coches eléctricos son caros

Sin embargo, los vehículos eléctricos -reconoce Galnares- «son coches de lujo porque son caros y se venden poco». En este sentido, ha avanzado que tiene espera que sus baterías se abaratarán -«hoy cuestan 11.500 euros» y que tengan un segundo uso cuando ya no se empleen en los coches.

Si el parque nacional de turismos y todoterrenos alcanza los 23 millones y se venden unos 1,2 millones de vehículos cada año, «se tardarán muchos años en renovar el parque», advierte el director de Syrsa Automoción, que lamenta la escasas infraestructura que hay aún para recarga de los coches eléctricos en España y especialmente en Sevilla.

«Necesitamos un marco regulador que proteja las inversiones de los concesionarios», explica el presidente de Syrsa, quien recuerda que «los fabricantes exigen fuertes inversiones para adaptar las instalaciones a sus imágenes corporativas y también empiezan a proponer cambios en los contratos, como por ejemplo reservar las ventas por internet».

Fuente: ABC de Sevilla